jueves, 14 de junio de 2018

TROLLS

Un trol (del nórdico troll) es un temible miembro de una mítica raza antropomorfa del folclore escandinavo. Su papel en los mitos cambia desde gigantes diabólicos similares a los ogros de los cuentos de hadas ingleses, hasta taimados salvajes más parecidos a hombres que viven bajo tierra en colinas o montículos, inclinados al robo y el rapto de humanos que, en el caso de los infantes, eran sustituidos por niños cambiados. También se les puede llamar “gente de la colina” o “del montículo”. En los cuentos de las islas Shetland y Orkney, los troles son llamados trowes. La literatura, el arte y la música nórdica de la época romántica en adelante han adaptado a los troles de diversas formas.

PROFETA DANIEL

Daniel, el cuarto de los llamados «profetas mayores», descendiente de la familia real de David, que fue llevado cautivo a Babilonia cuando era jovencito, en el año tercero del reinado de Joacim de Judá (600 a.C.). Fue escogido con tres compañeros suyos, Ananías, Misael y Asarías, para residir en la corte de Nabucodonosor, en donde halló favor como José en Egipto. Hizo grandes progresos en las ciencias de los caldeos, así como en la lengua sagrada. Pero rehusó contaminarse comiendo de las provisiones de la mesa del rey, que eran a menudo ceremonialmente impuras para un judío, o estaban manchadas por haber estado en contacto con el culto idólatra.

DALAI LAMA

Todos los occidentales han oído hablar del Dalai Lama pero, en general, su importancia y el papel que desempeña no se han interpretado adecuadamente. Esto ocurre en todo el mundo. Cuando los chinos invadieron el Tíbet y durante la época de la resistencia en la capital Lhasa, en 1959, los periódicos de la India hacían referencias grotescas sobre él, sin la menor idea de su función. Unos periodistas describian al Dalai Lama como “el Buda viviente”. Otros titulares decían “El rey-sacerdote huye a la India”. Algunos llegaron al extremo de llamarlo “el Papa budista”. Al Potala le decían “el Vaticano budista” y a los lamas más importantes “los príncipes de la iglesia budista”.